Dicen que el dinero es el motor del mundo, pero en realidad no es más que el sexo el verdadero motor de la economía actual. La industria del sexo factura anualmente más dinero que cualquier otro industria que se nos pueda llegar a pasar por la cabeza. Ya sea por medio de consumo de vídeos pornográficos o bien por medio de la contratación de servicios sexuales ofrecidos por escorts y prostitutas, el sexo mueve anualmente la economía global alejado de estar en un marco realmente legislado y regulado.

Pornotubes: vídeos de sexo gratis para todos

Hace tan solo 20 años, la industria del sexo no solo era uno de los principales motores económicos de muchos países sino que además el acceso a los productos generados por la misma no solo era complicado sino que además su acceso se efectuaba por norma general en establecimientos públicos, como podrían ser: sexshops, videoclubs e incluso hasta kioskos.

Hoy con Internet implantado en nuestro día a día como algo tan habitual como respirar, el acceso a la pornografía no solo ha cambiado su modelo de conversión económica sino que además ha sabido adaptarse tanto en formato como en modelos de distribución para que absolutamente todo aquel que desee ver una escena o un fragmento de una película pornográfica pueda hacerlo – este donde este – gracias a la diversificación e implantación a lo largo y ancho de Internet de los cientos de miles de portales de vídeos porno gratuitos conocidos como pornotubes.

Los pornotubes tienen una figura un tanto extraña en el mercado de la industria del sexo. Son tanto los máximos benefactores de las productoras de cine y escenas porno por ser distribuidores gratuitos de sus contenidos y por ende agentes publicitarios directos de los contenidos producidos por la industria pero al mismo tiempo han sido los artífices que los margenes y el modelo de conversión – de ganar dinero vamos – de esta industria haya mutado a lo largo de estos últimos años.

La venta de vídeos ha muerto hace ya tiempo, los portales tipo pornotube muestran contenidos de todas y cada una de las productoras existes y el negocio simplemente ha cambiado para incentivar la adquisición de membresías o bien para depender de forma directa o indirecta de los medios publicitarios existentes.

Del sexo audiovisual al real en un par de clics

La correlación es sencilla, clara y hasta lógica. No son pocos los portales especializados en promocionar y anunciar los servicios directamente relacionados con la prostitución que han visto en estos portales un foco no solo de tráfico sino de clientes altamente potenciales.

La industria del sexo no se limita única y exclusivamente en la contratación de una membresía en un portal como pornhub.com o en la visualización de contenidos que parecen gratuitos cuando en realidad no lo son, sino que abarca desde: la prostitución, centros médicos de operaciones estéticas, venta de fármacos, juguetes sexuales y así un largo etcétera que podría llenar absolutamente toda nuestra pantalla de cosas que en realidad sin una necesidad de consumo sexual no sabríamos ni que existen.

Tanto los portales de anuncios clasificados eróticos así como algunos directorios de escorts, no solo han encontrado un foco de tráfico potencialmente interesante en el nicho de mercado comprendido por los pornotubes sino que además han sabido ver con claridad que la correlación del consumo de pornografía con la contratación de servicios relacionados con la prostitución es más que lógica.

La generación X: se incrementan los adictos al sexo

Para muchos, la generación nacida en pleno siglo XXI será sin lugar a dudas la generación de las adicciones. La facilidad pasmosa presentada por la pornografía para introducirse en el día a día de nuestros jóvenes sumada a la facilidad existente para adquirir cualquier droga blanda en países como España, hace que para muchos esta generación sea una generación en la que las adicciones serán una de sus mayores lacras.

La falta de una educación sexual adecuada por parte de los progenitores y el consumo indiscriminado de pornografía, han convertido a muchos jóvenes en puteros a tempranas edades, pudiendo incluso encontrarnos casos de chicos de 16 años que no solo ven normal la contratación de los servicios ofrecidos por estas profesionales del sexo sino que sus visitas a las mismas son recurrentes.

Alejándonos de la industria del sexo, los juegos de azar y los portales de apuestas no solo han entrado en el día a día de muchos jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 25 años, sino que ya esta generando sus primeras victimas convirtiendo a muchos de estos chicos en verdaderos adictos que asumen deudas imposibles de pagar.